En viajes y paseos una de las cosas que
más disfruto es recorrer ferias, admirar y comprar artesanías. Muchas
veces me he quedado perplejo o impotente ante el precio de alguna pieza
que no pude comprar porque estaba fuera de mi escala económica.
En esos casos y siempre que deseo una
pieza artesanal, me remito al trabajo del artesano, el valor de su
conocimiento, sus habilidades, su tiempo, sus máquinas y herramientas;
también al valor de los materiales utilizados.Ahora que trato de vender
algunas de las piezas artesanales que produzco, y a la hora de ponerles
un precio “justo”, también considero todas aquellas variables y
finalmente debo relativizar el valor del tiempo invertido y de mi
trabajo, para así llegar a un precio “razonable”.Entonces me pregunto:
¿Qué es un precio justo y qué es uno razonable?Se supone que el precio
justo es aquel que considera los intereses de comprador y vendedor y
llega a un equilibrio satisfactorio para ambos . Mientras que el precio
razonable es el que el comprador puede pagar.